Óptica                               

IMAGEN ÓPTICA  | PERIODISMO CON VISIÓN

 

LAS VENTAJAS DEL TRATAMIENTO
ANTIRREFLEJO Y LOS PASOS DEL PROCESO

EL TRATAMIENTO ANTIRREFLEJO LE BRINDA AL USUARIO DE ANTEOJOS IMPORTANTES BENEFICIOS, TANTO CLÍNICOS Y TÉCNICOS COMO ESTÉTICOS. CONSISTE EN LA APLICACIÓN DE
DELGADAS CAPAS SOBRE LA LENTE, A TRAVÉS DE L A EVAPORACIÓN DE DISTINTAS
SUSTANCIAS. PARA ELLO, LOS LABORATORIOS UTILIZAN MODERNOS EQUIPOS,
QUE LOGRAN CONDICIONES ESPECIALES DE ALTO VACÍO.(*)

En el mercado las lentes oftálmicas, el Antirreflejo (AR) es uno de los tratamientos que en los últimos años ha logrado mayor desarrollo. El mismo ofrece claras ventajas clínicas y estéticas para los pacientes, permitiendo que el usuario pueda ver más fácilmente a través de las lentes de sus anteojos, y al mismo tiempo llamar menos la atención de los demás. Asimismo, el AR le brinda al óptico la oportunidad de aumentar su margen de utilidades.
Sintéticamente, el tratamiento antirreflejo consiste en un revestimiento que se hace a la lente, por medio de una delgada película de varias capas que se aplica sobre ella para reducir los reflejos y eliminar el deslumbramiento.
Además, debido a que facilita la transmisión de luz y mejora los contrastes, este tratamiento también reduce los efectos de cataratas, degeneración macular y otros trastornos relacionados con la edad.
El uso del AR se recomienda para desarrollar todo tipo de actividades, pero particularmente en aquellas personas que trabajan con luces fluorescentes o con computadoras. Asimismo, además de reducir el deslumbramiento también disminuye las imágenes fantasma y distorsiones a menudo ocasionadas por las lentes de alto índice, facilitando así la transición del paciente a ese tipo de lentes.
El tratamiento antirreflejo, tanto en lentes minerales como orgánicas, consiste en la aplicación de una secuencia de distintas sustancias evaporadas en condición de alto vacío y en un ambiente libre de impurezas, lo que asegura una adecuada adherencia de las sucesivas capas depositadas. Las ventajas asociadas a este proceso determinan un aprovechamiento notable del nivel de luz ambiental, lo que no sólo lo hace altamente recomendable en aplicaciones oftálmicas sino también para una amplia gama de dispositivos ópticos de precisión.
Este tratamiento se puede realizar en lentes de todos los materiales existentes en la actualidad en el mercado; en tanto, por sus características, se hace como último paso previo al calibrado, aunque en algunos casos es posible aplicarlo después del mismo.   


Interior de una cámara de alto vacío, donde en un
ambiente libre de partículas se realiza el AR.


El tratamiento antirreflejo consiste en la aplicación
de una revestimiento de varias capas sobre la lente.
1.-Película hidrofóbica.2.-Capas de las sustancias evaporadas en el tratamiento AR
3.-Capa antirrayas 4.-Lente.

Ventajas técnicas y clínicas
La principal ventaja que tiene la aplicación de este tratamiento en lentes oftálmicas es brindar una visión más nítida y natural, sin reflejos parásitos. Y los beneficios que aporta lo hacen aconsejable para todos los usuarios de anteojos, razón por la cual es probable que, en un futuro no muy lejano y como ocurre actualmente en los países más desarrollados, el total de las prescripciones realizadas cuenten con tratamiento antirreflejo. Por lo pronto, en Argentina hay proveedores y laboratorios que suministran lentes AR de stock, las que se encuentran disponibles en una amplia gama de marcas, materiales y diseños, y eliminan para el óptico el plazo de espera de los revestimientos por encargo.
Tal como su nombre lo indica, el tratamiento AR sir ve para eliminar al máximo posible (hasta un 99, 5%)los reflejos no deseados de las lentes. Considerando que éstas, cuanto más plana sea su curva base y más alto índice tengan, producirán un mayor reflejo. Entre los beneficios ópticos, la lente con tratamiento AR disminuye el esfuerzo visual permitiendo una mayor entrada de luz al ojo, lo que se traduce en una mejor visión.
Las ventajas clínicas y técnicas del AR son ampliamente reconocidas en todo el mudo, al punto que en varios países europeos es obligatorio su uso en conductores, pilotos y especialmente recomendado en otras profesiones que exigen tareas visuales puntuales.
El AR, entre otros beneficios, brinda una máxima nitidez de las imágenes en virtud del aumento de la transparencia; aumenta la agudeza visual y el sentido espacial y estereoscópico; y hay estudios que comprobaron un aumento del campo visual de un 50% en terminales de video. Asimismo, mejora la relación del contraste haciendo más fácil y cómoda la lectura, y también proporciona una definición más nítida de la imagen, garantizando una observación clara de los detalles.
El tratamiento antirreflejo produce una mejora en la calidad de la visión, ya que provoca una disminución apreciable del porcentaje de luz incidente reflejada sobre la superficie de la lente, lo que se transforma en un mayor porcentaje de energía lumínica transmitida. Esto significa que ante un nivel determinado de iluminación ambiental, la sensación percibida por el ojo del usuario que utiliza lentes con tratamiento se caracterizará por imágenes más “luminosas”.
La luz reflejada sobre la cara interna (cóncava) de la lente también puede generar efectos molestos para la visión del usuario, dependiendo del nivel de iluminación ambiental. El tratamiento AR disminuye entonces la cantidad de luz reflejada también en la cara interna, minimizando los reflejos nocivos residuales.

Beneficios estéticos
Pero además de sus cualidades técnicas, el tratamiento antirrefflejo ofrece una serie de importantes ventajas estéticas, ya que permite que al usuario de anteojos se le vean más los ojos y menos el reflejo que se produce en la lente.
En este sentido, el AR mejora el aspecto de los usuarios, en especial de los que utilizan diseños sin aros o que padecen el denominado “efecto fondo de botella”, causado por lentes con fórmulas altas. Y elimina casi por completo el brillo de la superficie de las lentes, haciéndolas prácticamente invisibles para los demás. El revestimiento AR se encuentra disponible para lentes minerales, de policarbonato y alto índice, así como también para lentes plásticos orgánicos convencionales y de alto índice con un grosor central de más de 1mm. Por eso, la mayoría de los pacientes puede seleccionar este tratamiento.
Por otra parte, actualmente contribuye a estimular el mercado del antirreflejo su aplicación en anteojos de sol, tanto planos como con graduación. En este caso el tratamiento normalmente no se aplica sobre la parte delantera del lente, (como ocurre en las lentes oftálmicas), pero sí se aplica el antirreflejo sobre la superficie posterior de los lentes de sol, a fin de reducir las imágenes fantasma, y evitar el reflejo de ojos, pestañas y otros objetos sobre dicha superficie.
Hoy en día, para muchos usuarios los anteojos son mucho más que una ayuda práctica para la visión. Cada vez con mayor frecuencia se utilizan como un accesorio de moda, apropiado para darle un estilo moderno a la imagen personal. Por lo tanto, las lentes oftálmicas son constantemente desarrolladas y perfeccionadas en relación a los requerimientos cosméticos del usuario. Y el resultado puede notarse no solo en lentes más finas, delgadas y livianas, sino además en lentes mejoradas con tintes y otros tratamientos, como ocurre con el antirreflejo.

Molestias visuales
Cuando la función del ojo se ve disminuida y es inevitable la refracción para restituir una buena visión, el hombre tiene que restablecer condiciones similares a aquellas en las que el ojo funciona correctamente. Cada interferencia que se interpone en el campo de la visión produce perturbaciones que lo privan de otras comodidades, y lentamente van produciendo ciertas alteraciones. En este sentido, las lentes se convierten en mediadoras de señales y la información que llega del mundo exterior al sujeto puede verificar distorsiones.
Por ello, el tratamiento antirreflejo multicapa de alguna forma tiende a restituirle al ojo lo que el medio correctivo le quita.
Cuando un haz luminoso llega a la lente tradicional una parte de la intensidad luminosa se refracta y otra se refleja. Algunos reflejos se forman sobre la cara exterior de la lente y aunque no obstaculizan la visión sí reducen la transmisión de la luz y crea brillos para aquel que mira al usuario. Otros tipos de reflejos son los internos del cristal, que producen imágenes fantasmas sobre la retina.
Como consecuencia de la reflexión se produce una pérdida del haz luminoso de casi 8%, por lo tanto la lente no transmite la señal pura.
Otras situaciones críticas se verifican de noche cuando las luces artificiales son numerosas y hay encandilamiento, por ejemplo al conducir.  
 


El tratamiento AR disminuye la fatiga visual en usuarios de computadoras, y reduce notoriamente el reflejo en las lentes.
 


Los reflejos en ambas superficies de las lentes, aún en condiciones de luz favorables, fatigan continuamente los ojos; es decir que en ocasiones las lentes sin tratar no causan sólo inconvenientes en el plano estético, sino que también pueden acarrear problemas de salud visual y seguridad para el usuario.

Descripción del proceso
El principio básico del tratamiento antireflejo es una cámara al vacío donde se aplican óxidos metales, los que por deposición se adhieren uniformemente a las superficies de las lentes, formando de esa forma el llamado AR. Para realizar este tratamiento hace falta llevar a cabo un delicado proceso de gran precisión. Durante el mismo, se deben cumplir con extrema rigurosidad todos los procedimientos, ya que si se produce una falla en algún paso eso determinará una mala calidad final del producto.
Actualmente, hay diferentes técnicas para lograr el efecto antirreflejo, y una de las más avanzadas, por su durabilidad, reproductibilidad del color residual, y resistencia a la abrasión, es la de multicapas en atmósfera de alto vacío con cañón iónico. Incluso para esta técnica, existen distintos tipos de maquinarias para la aplicación del AR, que tienen diferencias en relación al tiempo que lleva el proceso y al volumen de lentes que pueden realizar. Pero básicamente todas utilizan un sistema de limpieza de lentes, un equipo productor de agua desionizada, un horno de secado, un arenador para la limpieza, y una cámara de tratamiento.
En lo que se refiere a la infraestructura necesaria, aunque también difiere según el equipo, en todos los casos es imprescindible un área de por lo menos cinco metros cuadrados, con los requerimientos de una sala blanca, es decir con temperatura, humedad, presión y aire filtrado dentro de ciertos parámetros estrictamente controlados.
Actualmente en Argentina se aplica para estos tratamientos la misma tecnología que en los países más desarrollados y que utilizan las marcas líderes a nivel mundial. Pero, dado sus altos costos, solamente las principales empresas del país cuentan con estos equipos que le permiten ofrecer al mercado la más alta calidad.
Sin embargo, las fuentes consultadas señalan que no basta solo con contar con un equipo de última generación para lograr excelentes resultados, sino que también es fundamental el cumplimiento de todos los parámetros establecidos en los procesos y la utilización de los insumos adecuados, ya que si en estos aspectos se introducen cambios para bajar los costos, eso terminará perjudicando la calidad final.
Por este motivo, el personal a cargo de la operación de las máquinas tiene que ser entrenado previamente en todos los pasos habituales del proceso, pero también debe saber cómo solucionar posibles inconvenientes, a fin de no malograr un ciclo de producción.

Los pasos del tratamiento
Para reducir las reflexiones en las superficies ópticas, el tratamiento, como se dijo, consiste en la aplicación de delgadas películas de diferentes materiales sobre la lente. En la interfase aire/películas y película/lente se produce una cancelación mutua de las fracciones de luz reflejadas, según el principio de interferencia. Para lograr este efecto, se necesitan como mínimo tres capas (que aplicadas de ambos lados dan un total de seis), que deben combinarse entre sí respecto al índice de refracción y a su espesor.
Las lentes tratadas reciben un color residual, que depende básicamente de una decisión de la empresa que realiza el AR, eligiendo la mayoría una tonalidad violácea o verdosa. Es posible influenciar el color de las reflexiones residuales en la dirección deseada, seleccionando correctamente la longitud de onda de referencia del mínimo de reflexión. La transposición del mínimo hacia las longitudes de onda corta aumentará los reflejos residuales rojos y disminuirá los violetas y azules; y viceversa. Esto permite que se adopten los colores del reflejo residual según se elija, por ejemplo, de acuerdo a los dictados de la moda.
El proceso se puede dividir en dos etapas: una correspondiente a la preparación de la lente, y otra en la que se hace el tratamiento propiamente dicho.

Primera etapa: preparación de las lentes
Es imprescindible que las lentes que van a ser tratadas tengan una excelente calidad en su superficie, ya que el tratamiento amplificará cualquier defecto presente, por ejemplo: puntos, rayas, o partes en que han perdido su pulido. En el caso del CR39 y e Policarbonato es fundamental conocer su procedencia y marca para determinar qué tipo de tratamiento antirrayas tienen incorporado, y de esta manera proceder en la etapa de limpieza de acuerdo a cada caso.
Una vez que las lentes están clasificadas por sus características y se controla su calidad óptica, en primer lugar se realiza una prelimpieza manual, empleando alcohol isopropílico para las lentes que están visiblemente contaminadas (con marcas de dedos, esmeriles, o tintas). Luego se las somete a un proceso de limpieza automático más profundo, que consta de varios pasos sucesivos en detergentes ácidos y alcalinos, a 50 grados de temperatura y con ultrasonido. Esto asegura la remoción de todo tipo de partículas que puedan tener adheridas las lentes.
Luego se enjuagan en agua “desionizada ”, producida por equipos con filtros especiales, terminando el proceso con un escurrimiento lento para evitar manchas por chorreado. Inmediatamente las lentes se introducen en un horno de secado para evaporar la humedad que absorben durante el lavado. En general se someten a este secado a una temperatura que oscila entre 70 y 90 grados, según el tipo de lente y el fabricante.
El tiempo óptimo de deshidratación es de cuatro horas. Una vez retiradas las canastas del “horneado ”, finalmente las lentes ya están listas para comenzar el tratamiento y se las coloca en unos soportes especiales en los cuales se van a introducir a la cámara de vacío.  
  


Los modernos equipos para realizar AR constan
de un sistema de limpieza para las lentes, otro para
producir agua desionizada, un horno de secado
y la cámara de tratamiento.


Antes de comenzar el tratamiento, las lentes se
someten a una limpieza por ultrasonido en
bateas con distintos detergentes. Luego se secan
en un horno para eliminar todo resto de humedad.


Segunda etapa: el tratamiento propiamente dicho
Los laboratorios que realizan este tipo de tratamiento, poseen una sala equipada con las exigencias imprescindibles para realizarlo. La misma está totalmente sellada y consta de un sistema de adecuación de precisión positiva de aire, eliminando de esta forma todas las partículas que pudieran penetrar en el ambiente. Allí está ubicada la cámara de alto vacío.
Dependiendo del tipo de cámara, los soportes de las lentes pueden ser individuales o de campana. La diferencia radica en que en el primer caso, las lentes se colocan en aros y se procesan las dos caras en un mismo ciclo. En el segundo, en cambio, las lentes se colocan en un plato denominado calota o campana, y se realiza una cara por vez; es decir que una vez que termina un ciclo hay que sacar la campana y dar vuelta las lentes manualmente. La ventaja del soporte de campana es que brinda una mayor capacidad de lentes para tratar, orientándose sobre todo a producciones de stock.
Por su parte, en el sistema individual o “flip over” las lentes se giran automáticamente dentro de la cámara de vacío, sin necesidad de manipulación por parte del operario, lo que resulta beneficioso para las lentes de laboratorio, de diferentes diámetros, ya calibradas.

Los soportes con las lentes son colocados dentro de la cámara y, con una pistola de aire seco ionizado, se las somete a una última limpieza para eliminar cualquier partícula de polvo que se pudiera depositar en su superficie durante el proceso de carga. Cumplido este paso, comienza el ciclo automático que, consta de varios sistemas de capas (según el tipo de AR que se haga), una para cada función. En este caso, tomaremos como ejemplo un proceso para una lente orgánica, en el que se aplica:1.
Capa de adhesión;2. Capa dura;3. Sistema de capas antirreflejantes ;4. Capa hidrófuga.
1. La capa de adhesión tiene la función de proveer una base consistente para los sistemas de capas a aplicar sobre ella. Los principales materiales que se utilizan son óxidos de cromo y monóxido de silicio. Esta capa tiene un ínfimo espesor, suficiente para cumplir con su única función de optimizar la adhesión. Además, si el espesor fuera mayor generaría efectos ópticos no deseados y tensiones entre las restantes capas.
 


 


 

Las lentes se colocan dentro de la cámara de vacío en soportes especiales o calotas. Allí reciben la evaporación
térmica de diferentes sustancias, producida por medio de un cañón electrónico.


2. La capa dura provoca como efecto un equilibrio entre la elasticidad de las lentes orgánicas y la dureza de las capas inorgánicas del sistema antirreflejante. Aquí se utiliza una mezcla de SiO2 y zirconio. Para asegurar la excelente compactación de estos materiales, se aplica durante el proceso un bombardeo de argón utilizando el cañón iónico.
3. Sistema de capas antirreflejantes: aquí se utiliza una combinación de materiales de diferente índice de refracción, como el cuarzo y el titanio. De esta combinación resulta el color de la reflexión residual, que según el equipo puede llegar a ser inferior al 1%.
4. La capa hidrófuga cumple la función de protección de las lentes, ya que es la que está en contacto con el medio ambiente. Reduce la fricción y repele el agua y suciedad de la superficie, y para ella se utiliza un material como el teflón.
Todos estos materiales son aplicados por evaporación térmica producida por un cañón electrónico, cuyo funcionamiento se puede comparar al del tubo de rayos catódicos de los televisores. La ventaja que tiene este sistema es que produce altas temperaturas de forma muy focalizada y de esta manera se pueden procesar lentes orgánicas sin que sufran ningún daño térmico.
El tiempo aproximado para la realización del proceso es de entre una hora y media y dos horas, lo que depende de la cantidad de capas que se aplican a las lentes. A eso, hay que sumarle los tiempos mencionados anteriormente, relacionados con la limpieza y el horneado o secado.
El plato donde se ubican las lentes gira a 30 revoluciones por minuto. Por su parte, las sustancias que se evaporan, y que van a formar las capas sobre la lente, se colocan en unos recipientes denominados crisoles, desde donde se evaporan mediante el cañón que emite un rayo de iones guiados electrónicamente. Así, las sustancias se depositan en las lentes.
El cañón puede cargar todos los materiales juntos, que se van evaporando sucesivamente.
Desde allí, se envían los datos del proceso a una computadora que mide las frecuencias e indica cómo se produce la evaporación de cada sustancia. El cañón electrónico tiene un filamento de tungsteno y alrededor un campo imantado.
Cuando se enciende forma un rayo que se va desviando por ese campo y crea un haz de electrones. Así, cuando la sustancia está en posición ese haz se deposita sobre ella, calienta el material y logra la evaporación.
A través de la pantalla del equipo, se pueden ingresar todos los parámetros necesarios para el proceso digitalmente, seleccionando las distintas opciones de acuerdo al trabajo a realizar.
Una vez que están cargados todos los datos, se pone en funcionamiento la máquina, que hace todo el proceso en forma automátizada, y cuando termina se enciende una alarma que avisa la culminación del ciclo y permite abrir la puerta de la cámara.

Una tecnología diferente
El proceso mencionado es el que se aplica a las lentes en los laboratorios y empresas especializadas en este tipo de tratamientos. Y la mayoría de las lentes que cuentan con AR, de cualquier material, marca y origen, están tratadas de esa forma.
Sin embargo, una de las principales firmas proveedoras de lentes del sector utiliza otro tipo de proceso. En este caso, se trata de una combinación de tratamientos de alta tecnología aplicados sobre lentes orgánicas, entre los cuales está también el AR, y que permite que lleguen al mercado las lentes ya tratadas. En síntesis, son lentes orgánicas que ya tienen aplicados por las dos caras los siguientes tratamientos: antirayas, antireflejo multicapa con óxido de zirconio, y antisuciedad. Los fabricantes de estas lentes señalan que el conjunto de tratamientos quedan totalmente entrelazados y sellados, fundiéndose en la lente, porque son aplicados durante un único proceso industrial, lo que da por resultado una lente perfectamente integrada.
Este tratamiento puede aplicarse sobre cualquier lente orgánica, CR39, alto índice, o policarbonato, y sobre cualquier geometría o diseño: lentes de visión sencilla, progresivos o bifocales. Este proceso toma como punto de partida una lente desnuda, es decir, sin ningún tipo de revestimiento o tratamiento. Utilizando un enérgico sistema de limpieza se eliminan todas las partículas de polvo, grasa y otros contaminantes. Una vez terminada la operación de limpieza, la lente se activa químicamente, preparando la superficie para aceptar primero el tratamiento antirayado. Este se aplica sumergiendo totalmente la lente en el compuesto, y el paso de inmersión asegura que la protección se aplique por ambas caras en el mismo momento. Terminada esta operación se somete la lente a un proceso especial de polimerización.
Las distintas capas del tratamiento antirreflejo son aplicadas luego sobre el tratamiento antirrayado, también en ambas caras de la lente. Esta fase del proceso se efectúa después de que la lente es sometida, dentro de la máquina, a un nuevo proceso de limpieza por impacto de electrones, el cual asegura una mejor adherencia de las capas de antirreflejo. Por último se aplica, el tratamiento antisuciedad que sella la superficie de la lente, y hace que sea más fácil de limpiar.

La importancia de generar vacío
Uno de los requisitos comunes a todos los sistemas de recubrimientos antirreflejos de lentes (y sistemas de recubrimientos delgados en general) es la necesidad de generación de un alto grado de vacío, con presiones de trabajo muy bajas. Estas condiciones deben lograrse en la cámara, el ámbito donde coexisten el material a ser procesado (sustratos) y los compuestos químicos que al evaporarse y depositarse sobre las superficies tratadas conferirán el efecto deseado.
Existen dos razones principales que explican la necesidad de generar vacío. La primera es que cada elemento que va a ser evaporado tiene características físicoquímicas diferentes, por lo cual el cambio de estado de sólido a gaseoso puede producirse en forma directa (sublimación) o bien a través del estado líquido, dependiendo de las condiciones de presión y temperatura a las que esté expuesto. La posibilidad de lograr bajas presiones de trabajo permite alcanzar este cambio de estado a menores temperaturas, evitando al mismo tiempo la descomposición o transformación de las sustancias en compuestos no deseados.
En segundo lugar, cada vez que se abre la cámara queda expuesta a las mismas condiciones atmosféricas del ambiente circundante, y su volumen es ocupado por una mezcla de gases tales como Oxígeno, Nitrógeno, o vapor de agua, etc. Estas moléculas se interpondrían entonces en “el camino” de las sustancias evaporadas (hacia el lugar donde deben ser depositadas),
provocando la disminución de la energía cinética de sus moléculas y alterando la trayectoria recta que deberían seguir. Esto haría virtualmente imposible obtener un espesor de capa homogéneo (característica indispensable que determina el grado de calidad de un tratamiento antirreflejo).
Por lo tanto, al provocar una condición de alto vacío se eliminan drásticamente los porcentajes de Nitrógeno, Oxígeno y vapor de agua presentes, generando un ambiente de evaporación adecuado. Pero no resulta fácil alcanzar las condiciones necesarias en la cámara ya que grados de vacío tan elevados (o valores tan bajos de presión) no pueden ser logrados con un único dispositivo. Así, las máquinas más modernas utilizadas para este tratamiento adoptan una configuración de dos bombas de vacío conectadas en serie.

Equipamiento de última generación
Aunque pueden existir algunas diferencias entres los distintos equipos utilizados para aplicar el tratamiento AR, los más avanzados en general cuentan con los siguientes componentes:
Sistema de generación de vacío: el mismo está compuesto por un juego de dos bombas que trabajan en serie (bomba Turbomolecular y bomba rotativa de paletas), y que permiten lograr presiones de trabajo muy bajas. El sistema se complementa con otro dispositivo que brinda una capacidad de extracción adicional del vapor de agua presente en la cámara, acelerando considerablemente el tiempo necesario para lograr la condición de vacío requerida.
Evaporador de alta potencia: que consta de los siguientes elementos:
-Un dispositivo de emisión de electrones, cuya energía puede ser controlada de acuerdo a la necesidad particular de evaporación de cada sustancia.
-Un campo magnético que modifica la trayectoria de los electrones (control de deflexión), de forma tal que asegura que éstos impacten directamente sobre las tabletas a evaporar.
-Una bandeja giratoria de forma circular (crisol), con múltiples alojamientos para las tabletas de las sustancias utilizadas.
-Unidad de medición del espesor de la capa depositada: permite medir y controlar con gran precisión el espesor de las capas evaporadas que se depositan sobre los substratos.
Dispositivos de sujeción de substratos: Existen dos posibilidades, según su tipo:
-Ambos lados de las lentes son recubiertas durante un único ciclo de vacío (especialmente indicado para tratamientos de lentes “ya cortados”, debido a que pueden montarse sobre aros adaptadores).
-Un único lado de la lente es recubierto durante un ciclo (acepta tanto lentes cortados como sin cortar. La ventaja que presenta es que puede sostener mayor cantidad de lentes que el dispositivo anterior).
Disco de rotación para el dispositivo de sujeción: acepta los dos tipos de dispositivos de sujeción, y su motor permite el giro en ambos sentidos (como las agujas del reloj, o al revés) Juego de escudos de protección: actúan como protección del interior del cuerpo de la cámara de vacío.
Obturador: brazo neumático que evita que las sustancias a evaporar se depositen sobre los substratos, hasta que se encuentran en la condición ideal para hacerlo.
Computadora incorporada: permite seguir de cerca el proceso que se está llevando a cabo.
Puede observarse el estado de los distintos componentes (presiones alcanzadas, dispositivos abiertos o cerrados, entre otras opciones), así como también la evolución temporal de las magnitudes físicas que se controlan y regulan durante el tratamiento (presiones, tensiones, o flujos de gas). También disponen de un modem que permite conectar el equipo vía telefónica con una unidad de servicio de la empresa fabricante, para tareas tales como diagnóstico de fallas o actualización de software.

(*) Agradecemos a las empresas Balbazoni Hnos, Essilor Argentina, FBD Falcone Bodetto, MOA Metalizado Optico Argentino, y Sola Argentina, por la información suministrada y su colaboración para esta nota.

(*) Artículo reproducido por cortesía de la revista argentina Fotoptica.