Optometría               

IMAGEN ÓPTICA  | PERIODISMO CON VISIÓN


EFECTO DE LOS FILTROS EN LA SENSIBILIDAD AL CONTRASTE EN PERSONAS SENILES CON CATARATA,
EN LA CIUDAD DE AGUASCALIENTES


Mayra Ziehl Rosas, Uriel Mejía López
Estudiantes del 9º Semestre de Lic. Optometría UAA
Revisado por: MCO. Rebeca Carrillo Calderón,
Profra. del Taller de Investigación en Optometría

La catarata es una opacidad del cristalino lo suficientemente densa para disminuir la visión y puede deberse a una gran variedad de causas, pero suelen acompañar al envejecimiento. Las cataratas son la principal causa de ceguera reversible a nivel mundial. El principal síntoma consiste en la disminución de la visión, también se asocian con pérdida de la saturación de los colores (los colores se ven menos ‘vivos’) y una mala visión nocturna. Se ha encontrado que el 65% de las personas mayores de 50 años, tiene algún grado de opacidad, por lo general es bilateral. Cuando la opacidad es tan densa que produce una disminución en la agudeza visual imposibilitando al paciente para desempeñar sus actividades cotidianas, el único tratamiento que existe es el quirúrgico.
El presente estudio pretende determinar si el uso de filtros puede ser considerado como una opción más de tratamiento en casos de catarata incipiente debido a que el costo de la cirugía de extracción de catarata con implante de lente intraocular, no siempre está al alcance de todas las personas con este padecimiento.

Antecedentes
En un estudio realizado en Estados Unidos se probaron los niveles de transmisión al 50% de filtros gris, café, amarillo, verde, morado, rojo, anaranjado y azul en dos grupos de sujetos, uno con catarata y otro grupo sano. Los resultados muestran que en ambos grupos, mientras menor era el incremento inducido por el brillo en los umbrales de contraste, mejor veía a través de los filtros morados o azules. Para los ojos con cataratas, los umbrales de contraste, bajo las condiciones de brillo, disminuyeron cuando se veía a través de los filtros cafés.
Otros estudios refieren que los filtros amarillos sirven para incrementar el brillo aparente de los objetos y sus alrededores en una neuropatía óptica o enfermedad del nervio óptico secundaria al glaucoma; los filtros anaranjados, amarillos-anaranjados o los de color rojo sirven para la visión en exteriores en la degeneración macular relacionada con la edad; y para la retinitis pigmentosa los filtros rojos mejoran el contraste.
La Agencia de Higiene Ambiental del Ejército de Estados Unidos de América, patrocinó una investigación donde señala que la luz azul que incide del sol ya sea en un eclipse solar o en condiciones normales, no crea ningún riesgo de lesión ocular.
El ejército de Estados Unidos de América, basado en las normas ANSI X80.3-1986 e ISO 1889-3 1999, hizo el descubrimiento de que todos los filtros de color alteran la visión del color de los pilotos militares, a tal grado que impiden el reconocimiento de señales de color, y optaron por la selección del filtro gris neutro debido a que limita el paso de la luz pero no altera la visión al color.
En el artículo que lleva por título “Lentes intraoculares con filtros para luz azul” enuncia que la adición de un filtro para la luz azul en las lentes intraoculares supone una mejora en las pruebas de sensibilidad al contraste para las distintas frecuencias en condiciones escotópicas, sin conllevar una deformación de la percepción de los colores por parte del paciente. De confirmarse estos resultados a más largo plazo, la aplicación de filtros con potenciales efectos protectores retinianos, debería imponerse a las actuales lentes que sólo incluyen filtros para la luz UV buscando una prótesis lo más similar en características ópticas y visuales al cristalino humano adulto.

Filtros
Los filtros cambian la intensidad o cantidad de la luz. También afectan la calidad del color. El color es una característica importante de la luz y se puede modificar con los filtros, debido a que los lentes de color o entintados cambian los colores de los objetos que se ven a través de ellos. De esta forma pueden alterar la percepción del color. Cuando se ve el mundo a través de lentes de color (azul, verde, amarillo, etc.); esto hace que se vea diferente. Para apreciar la forma en que los diferentes tintes de los lentes pueden alterar la percepción del color en el mundo real, es necesario entender un poco sobre la visión del color.

Aspectos de la visión del color

La percepción del color de un objeto depende no solamente del contenido espectral y la luminiscencia, sino también del ambiente circundante y el estado del sistema visual. Puede haber diferencias individuales en la percepción del color. Los mejores ejemplos incluyen defectos de visión del color congénitos y adquiridos. Además la percepción del color cambia con la edad. Una breve revisión de las teorías y mecanismos en la visión del color es útil para entender las alteraciones naturales y las inducidas artificialmente en la percepción del color.

Teorías y mecanismos de la visión del color
Existen dos teorías principales sobre la visión del color:

Teoría tricromática
Ésta teoría fue propuesta por Tomás Young en 1812, y la refinó Herman Von Helmontz medio siglo después, y establece que la visión del color es el resultado de la acción de tres mecanismos receptores de los conos, con diferentes sensibilidades espectrales: El fotopigmento sensible a la longitud de onda corta (SWS) alrededor de 440nm; el fotopigmento sensible a la longitud de onda media (MWS), alrededor de 540nm y el fotopigmento sensible a la longitud de onda larga (LWS), a un máximo de 565nm.
A finales de 1980 se realizó un estudio utilizando técnicas electrofisiológicas y los resultados obtenidos fueron muy similares a los que se tuvieron cuando se estableció esta teoría.

Teoría de procesos opuestos
Propuesta por Ewald Hering en 1878, donde habló de tres mecanismos: uno en blanco y negro, otro en rojo y verde y uno azul-amarillo. El mecanismo negro (-) y blanco (+) responden de manera positiva a la luz blanca y de manera negativa a la ausencia de luz, el mecanismo rojo (+) verde (-) responde de manera positiva al rojo y de manera negativa a la luz verde, y el mecanismo azul (-) amarillo (+) responde de manera negativa al azul y de manera positiva a la luz amarilla.

Factores que afectan la percepción del color
Los colores de los objetos se basan en longitudes de onda de luz que reflejan y transmiten, pero la percepción del color también se afecta por el ambiente que le rodea, el conocimiento que tiene el observador sobre el color característico del objeto y el estado del sistema visual del individuo. Se han realizado estudios que aún no se han interpretado bien sus resultados relacionados con la edad y la disminución de la percepción del color, donde se sabe que los cambios en los medios refractivos del ojo (los mecanismos prerreceptores), contribuyen a una reducción en la luz de longitud de onda corta (o luz azul) en la retina.
Por ejemplo, los cambios relacionados con la edad en el cristalino y el diámetro de la pupila. El cristalino se hace más amarillo con la edad actuando como un filtro amarillo y disminuyendo la cantidad de longitud de luz de onda corta que llega a la retina y produce un déficit en la visión de color azul-amarillo. Esta opacificación amarilla o ámbar progresiva se exagera por la disminución en el diámetro de la pupila o miosis senil. La visión del color se puede mejorar en la gente mayor utilizando un nivel de iluminación más alta.

El uso de filtros para mejorar la función visual
Gran variedad de tintes o filtros de lentes específicas se han sugerido para mejorar la visión o aumentar la función visual en ojos normales y con enfermedad. Los informes de su uso son con base en observaciones personales de pacientes o médicos y que no necesariamente tienen el apoyo de pruebas científicas.
Los filtros de color, pueden ser útiles en la modulación de los efectos de la luz excesiva y disminución del brillo, pero también sirven para alterar la percepción del color. Ésta alteración pude ser para mejorar o para empeorar, todo con respecto a la función visual y la visión del color.

Sensibilidad al contraste
La medición de la agudeza visual por sí misma, puede saltarse pérdidas asociadas por enfermedad de la estructura retiniana y/o su función. En estos casos, la prueba de sensibilidad al contraste puede ser muy útil. El contraste es la medida de la distribución relativa de partes más claras y más oscuras de un estímulo visual. Se define con la fórmula que relaciona la magnitud de la diferencia en la sensibilidad de la luz entre las áreas oscuras y claras, con iluminación general del estímulo.

Fórmula de Michaelson:

Donde:
Lmáx = La iluminación de las barras de luz
Lmin = La iluminación de las barras oscuras

Debido a que el contraste se reduce, la diferencia de iluminación en la rejilla se reduce y, a cierto nivel, la diferencia de iluminación es demasiado pequeña para percibirla. Este punto es el umbral de contraste. Los umbrales de contraste normalmente se relacionan con la frecuencia espacial por la función de sensibilidad al contraste (CSF).
Debido a que el mundo es un lugar visualmente complejo, los objetos pueden variar en muchas dimensiones incluyendo tamaño, brillo y contraste. La agudeza visual solamente proporciona información sobre resolución de alto contraste: el objeto de alto contraste más pequeño que se puede ver. La sensibilidad de contraste proporciona información adicional sobre el mundo visual. Esto incluye información sobre la visibilidad de los objetos que varían en tamaño, contraste y orientación. La sensibilidad al contraste se puede medir para patrones verticales, horizontales y oblicuos. La sensibilidad al contraste puede verse afectada por diferentes factores como: las condiciones de visión, características generales de quien ve y la salud ocular de la persona que ve.
La medición de la sensibilidad al contraste evalúa la capacidad visual para discriminar pequeños detalles bajo diferentes condiciones de contraste del objeto., también es útil para evaluar los efectos de algunas patologías sobre la visión del paciente. En casos de catarata es posible cuantificar la pérdida de visión causada por la opacidad. Una persona puede tener una buena agudeza visual sin embargo su curva de sensibilidad al contraste puede estar disminuida y por éste motivo puede presentar problemas en ciertas situaciones visuales de la vida real.

Objetivo general
Comparar el efecto de diferentes filtros en personas con catarata senil.

Metodología
Estudio realizado en la Unidad Médico Didáctica de la Universidad Autónoma de Aguascalientes a 31 sujetos seniles con diagnóstico de catarata. Primeramente realizó el diagnóstico del tipo de catarata y se evaluó la sensibilidad al contraste (SC) de cada ojo, posteriormente se valoró nuevamente con filtros azul, verde, rojo, amarillo y ámbar a una distancia de 3 metros con iluminación ambiental. Para determinar los cambios en la sensibilidad al contraste en cada filtro utilizado se realizó un análisis de varianza que se puede observar en la tabla No. 1



Resultados
El número de pacientes fueron 31, de los cuales se encontraron 55 ojos con catarata, que fueron los estudiados.


Gráfica 1
En la Gráfica 1 se representa el tipo de catarata/sensibilidad al contraste y el resultado de cada color de filtro.

Conclusión
De acuerdo a los resultados obtenidos en la tabla 1 de análisis de varianza, en catarata incipiente, el filtro ámbar es el que muestra un incremento mayor en la sensibilidad al contraste, mientras que los filtros: amarillo, azul y verde reflejan el mismo resultado que sin el filtro, en el caso del filtro rojo la sensibilidad al contraste es más baja.
Para catarata moderada, todos los filtros muestran resultados significativos de igual magnitud respecto al ojo sin filtro, manifestandose como un aumento en la sensibilidad al contraste.
En cuanto a catarata madura, los filtros azul y verde son los que presentaron mayor incremento en la sensibilidad al contraste.
Por lo tanto, analizando los resultados del estudio se puede resumir que, aunque el tratamiento quirúrgico continúa siendo la primera opción de manejo, el uso de filtros color ámbar mejoran la calidad de visión por lo que pueden considerarse como una alternativa de ayuda óptica para el paciente con catarata incipiente que por alguna razón no es factible la opción quirúrgica.

Referencias bibliográficas
Borrás. M. Castañe, Farran, Ondategui JC. et.al. Optometría, Manual de exámenes clínicos. 3a. Edición. Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España. Ediciones UPC. (2001)
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